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Full text of "Caras y caretas n06 24 8 1890"

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DANIEL MUÑOZ 

(SANSON CARRASCO) 




fAKAZOJL 


PRECIOS 


sumidos? 


MONTEVIDEO Y DEPARTAMENTOS 

ün mes - * *.* , . $ i.oo 

Seis meses * 5.00 

Un año.. . » * » e.00 

EXTERIOR 

Los miemos precios* en moneda equivalente* con 
@1 aumento del franqueo „ 

Número corriente, 30 centésima 
* atrasado, 50 * 

SE PUDLICA tOS DOMINGOS 


Lector: diría 
de buena gana, 
que es de las plumas 
la mas galana, 
y la que escribe, 
formal y en broma, 
lo mas castizo 
de nuestro idioma, 


y de la prensa 
la que mas brilla 
aquende el rio 
y en la otra orilla : 
y que es el alma 
de su diario, 
y un pelotaris 
extraordinario, 


y otras mil cosas 
muy importantes 
que dán á este hombre 
notas brillantes; 
pero es persona 
bastante amiga..,, 
y está muy feo 
que yó lo diga. 


© Biblioteca Nacional de España 





■ 4 

'V ... 





1 1 MrM& 3B5IÉ* J 

!ÍÍBIEyÍ9K 

EamMmzm 


















La otra noche so enfermó la esposa de don Lino 
Mateamargo, al estremo de necesitar con ur¬ 
gencia el auxilio de su médico. 


Su esposo, en un momento de ofuscación, sin 
duda, pensó que el medio mas rápido de llamar 
al doctor sería el teléfono. 


Y se fué en dirección al aparato, áeuyo manu¬ 
brio se agarró, haciéndole girar velozmente. 



A labora y medía de llamar, don Lino sudaba Hasta que, al fin, le contestaron y pidió que lo Después de otra hora j media, que don Lino 

la gota gorda y la ílaca, comunicasen con el doctor De León, pasó sentado por que le laqueaban las piernas 

de tanto esperar á que sonase el timbre, sonó 
éste- 



—¿Hablo con la casa del señor De León?—pre¬ 
guntó don Lino, 

—Si, señor—le respondieron. 


—Pues dígale que venga inmediatamente á 
ver á mí señora, que ostá otra vez con los pin¬ 
chazos en el hígado. 

“4Pero Y, sabe con quién está hablando? 


-Con la casa de De León ¿no es esa? 

— Sí señor; pero este De León es el Ex-Ministro 
de la Guerra, 




i 

© Biblioteca Nacional de España 

















































F«Í$Í$ 

' H¡ i 


‘lOC^UÉ PÍD^MtjS 
ó Toco ElMUHo^ 
PFOeSTI^E ÍJf U 




Solo se vieiun por las calles algunos coches desvencijados, y con 
halcones, en lugar de ventanillas, pues les faltaban Jas portezuelas. 


© Biblioteca Nacional de España 


El día que se puso en vigencia la tarifa para los coches de plam, se 
declararon en huelga los cocheros. 


Un carro fúnebre, á falta de cochero, tuyo que hacer el y i aje ni 
Buceo, dirigido por el mismo cadáver que conducía. 


Pero si la huelga se prolonga mucho, los trenes no bastarán para 
conducir la gente, y veremos por las calles estos curiosos sistemas de 
locomoción á sangre. 


Algunos se desfondaban al solo peso de una persona. 



















<31 escritor cómico 


—Señora, á veces crea V. que no está la Magdale¬ 
na para tafetanes* 

(Carcajada pencra!>* 

— [Ay! jQue salero tiene! ¿Dice que no está siempre 
para tai etad.es! 

—¡Qué chispa! 

—-¡Qué talento! 

—Y vamos A ver* ¿Cómo se las componen VV. para 
escribir? ¿Qué hacen? 

—Pues, míre V*, cogemos pape!.**, y pluma.... 

—i Ya, vamos, ya! Pero yo pregunto cómo sacan 
VV. las ocurrencias. 

—Quiere decir Lola que s* copian VV. de algún 
libro las ocurrencias. 

—Según, Unos sí y otros nó* 

—¡Yaí ¡Vamos, ya! 

— [Ah! ¡Ya, ya! 

(Nuevo silencio,—Pausa.—A mis oidos llega esta 
frase: «Pues yo, francamente, no le veo la chispa.^) 

—Y ahora, Juan, ¿qué trae V. entre manos? 

—¿Ahora? Un muslo de gallina asada; pero un po¬ 
co dura. 

Carcajada general, 

—¡Ay! ¡Qué hombre este! 

—!(Qué gracia tiene! 

— [Jesús, que chispa! 

—Haga V. el Lvor de callarse, que voy a reventar 
de risa, y me hará daño h comida. 

¡Había yo dicho un chiste sin saberlo! 

Como tras del C. rlón vino el Jerez, y luego el anís 
y no sé qué otros menjurjes, las cabezas se trastor¬ 
naron y al llegar al cafe (que por cierto sabía A perol 
más que A Moka) todos se fijaban en mí, todos me ha¬ 
blaban. las niñas de L). Ambrosio me echaban miradas 


En fin, tanto me rogaron, tanto insistieron, tanto 
porfiaron, u\ cúmulo de observaciones descargaron 
sobre mí, que accedí á que me presentaran en casa 
de D* Ambrosio, 

Hay gentes (de quien he de hablar A ustedes un 
día que tenga ocasión) que parece no han traído más 
misión al mundo que la de hacer cadena social, es de¬ 
cir, la de eslabonar unas personas á otras por medio 
de las presentaciones. 

Dos amigos oficiosos se habían comprometido á lle¬ 
varme á comer á casa de D, Ambrosio* 

Según pude después colegir* D* Ambrosio y la so¬ 
nora de D. Ambrosio y las niñas casaderas de D, Am¬ 
brosio,habían corrido la voz entre sus amigos y veci¬ 
nos de que aquel día tenían á su mesa á comer al ce¬ 
lebrado escritor cómico D. Juan del Poyo; así es que 
entre invitados, familia, presentado re: y presentado 
nos sentaríamos á la mesa su docena de per¬ 
sonas, llamando personas aun á los que menos mues¬ 
tras daban de serlo. 

La presentación fue p¿ ra mí lo violenta que lo son 
todas, y para aquello* señorea motivo de curiosidad y 
extrañeza; pude sorprender algunas frases que indi¬ 
caban la impresión producida en algunos: 

—¡Yo creía que era mus alto! 

— jYo me lo figuraba de mas edad! 

— ¡A mí se me había metido en la cabeza que era 
mas joven! 

—¡Pues ]o que es A la naturaleza no tiene mucho 
que agradecerle! 

La señora de la casa era la mas benévola para juz¬ 
garme* 

Me miraba y se sonreia como si viera en mi cara 
escrito alguno ae los artículos que entonces me dieron 
á conocer* Me parecí que en su interior se decia 
ella: «[Cómo nos vamos á reir hoy con éste hombre! i> 

Yo estaba atortelado, violento aburrido, perplejo* 
No sabia qué hacer, ni qué decir, ni á quien mirar* 
Me encontraba íuera de mi elemento, de mí familia, 
de m's amigos, y poco á poco se apoderaba de mi un 
mal humor indefinible* 

Al cabo la señora de Ja casa díó ía voz de ¡ea! ¡se¬ 
ñores, ála mesa!» y nos dirigimos al comedor. 


—¿Y Luz? 

Aurora, contestó con voz ligeramente trémula: 

—i La he perdido hace un instante! 

}A3 llegar aquí he notado que no me había se¬ 
guido! 

¡Si los que nos persiguen dan ahora con ella, esta¬ 
mos perdidos! 

¡Ella puede guiarlos hasta aquí! 

Al oír esto, el hombre se puso intensamente pálido* 
¿Quién era ese hombre? 

¿Quién era esa mujer? 

¿Quién era la vieja? 

¿Quién había sido don Andrés? 

¿Quién era la galga? 

¿Qué interés contornan los papeles robados? 

¿Cuál fué el móvil del crimen? 

¿Qué casa era aquella? 

¿Qué horrible misterio encerraba la vida de Aurora? 
¿Qué se había hecho la perra? 

Es lo que, con otras muchas cosas, sabrá el curioso 
lector en e! capítulo siguiente. 

(Por Fernandez y González } Ortega y Frias r An¬ 
tonio de Padua, Perez Eserieh ) y otros de la secta 
Je novelistas por entregas,) 

: Samuel Blixer 

(Continuará.) 


VENTARIi 


No pude más, , . 

—Me levanté con un pretesto H, tí/ 

tan indispensable como poco fácil 
de expresar, y cogiendo capa y 
sombrero, gané la puerta y bajé 
de cuatro en cuatro los escalo- -I 1 ! ' W 
nes, huyendo de aquella gente 
que me había obsequiado con el fl jjflP 

único fin de que yo íes divirtiera* 

No les guardo rencor, en honor de la verdad. 

¡Son tantos los que creen que el escritor cómico 
vive en alegría perpétna! 

¡Ayl ¡¡Ojalá!! 


Un muchacho muy listo, llamado 
Sancho Rizo Convino y Sin-parq 
Vivió un tiempo en un pueblo situado 
Enfrente de España, contiguo á Indostán* 
A su vida privada no cauto 
Porque nadie detalles me dio, 

Solo seque nació el Jueves Santo 
Del año setenta, que en Viérnes cayó. 

Una noche de Otono, muy fria, 

Fué á paseo con un tal Athós, 

Y cogió tan atroz pulmonía 

Que en una semana rindió su alma á Dios 
Su padrino, don Juan Rompedientes, 
Reclamó en tan horrible ocasión, 

Los diez mil cachivaches siguientes 
Que fueron hallados en su habitación: 

Una mesa que tiene tres patas, 

Cuatro sillas del tiempo de Adan, 

Y un armario que habitan las ratas 
Muriéndose de hambre por falta de pan; 
Una cómoda, que el bisabuelo 

En herencia á su abuelo dejó, 

Y una caja que guarda un pañuelo 
Que fué déla esposa del Rey que rabió, 
Un violín, que quizás fué perfecto, 

Y una cama de estilo hamburgués, 

Cuyas ropas según el aspecto 

No vé lavanderas desde el año tres; 
Treinta y cuatro paquetes de velas 
Que el tunante á un amigo robó, 

Y un atado que encierra tachuelas, 
Recuerdo de ingleses á quienes clavó; 
Dos botellas de Vino de Quina 
Componentes de su botiquín, 

Y un retrato de Santa Agustina 
jugando á las bochas con San Agustín; 
Una pipa con agua bendita, 

Y la cola de un perro rabón, 

Encerradas en una cajita 

Con un par de guantes que usó Napoleón, 
Una aguja, catorce alfileres, 

Dos pedazos de pan marsellés, 

Y una estátua preciosa de Céres 
Tomando una copa de vino francés* 

Estos, y otros no relacionados 

Por el pésimo estado en que están, 

Constituyen los bienes dejados 

Por don Sancho Rizo Convino y Sim-pan, 


Todos querían tenerme á su lado* 

—Usted, D. Juan, aquí. 

—■ No, Juanito, á mi Jado* 

■—No señor, Juan debe ponerse donde ie veamos 
todos* 

—Yo creo que me corresponde tenerle á mi dere¬ 
cha, como señora de la casa* 

—No haga V. caso. D. Juan, venga V. aquí* 

— ¡Juan! 

■—nJuaiicito!! 

— ¡¡¡Juanete!!! 

Ello es que me senté no sé donde, y que dio co¬ 
mienzo la comida en medio de un silencio sepulcral* 

Mi vecino de la dereeha y mi vecina de la izquierda 
me colmaban de agasajos* 

— Esta aceítumta. 

—¡Vamos! ¡Esta rapta de salchichón! ¡Es muy 
bueno! ¡Hoy venden unos salchichones!.** Pero 
éste***** 

—¡Mas vino. D* Juan, mas vino!... 

—Parece que esta V* triste.*, 

—¿Yo? no señora, ¡no faltaba mas! 

Y volvía á reinar el silencio. Todos me miraban. 
Unos sonriéndose, otros con curiosidad. Algunos 
murmuraban en voz baja, de mi, sin duda alguna, 

Al esbo se rompió el hielo por la pregunta de uno 
de los novios de las chicas de D* Ambrosio* 

—¿Y qué? ¿Se escribe mucho, amigo Juan? 

— ¡Pshl—contesté—¡para vivir!..* 
xacíat Lo 


Niña hechicera de esbelto talle 
como la palma que allá en el valle 
su alta cimera nunca abatió, 
de te/* de nieve, nácar y rosa 
y tan modesta pura y graciosa 
como mi mente fe concibió* 

Aunque al oírme sientas enojos, 
aunque las tintas de los sonrojos, 
al escucharme tíñan tu faz, 
aunque me hieras con tu despecho, 
aunque gigante brote en tu pecho, 
de ira y de rabia, chispa fugaz, 

He de rogarte, bella Dolores, 
ángel hermoso de mis amores, 
grata esperanza, dicha, ilusión, 
que no te pongas tan pronunciado 
y tan torcido v almidonado 
ese demonio de polisón* 


¡Ah! ¡pero con gracia! Lo que es eso.., 
■D* Juan es hombre de muchagracía.*,* 
¿Quién? ¿Juancito? ¡Ya lo creo! 

¿Han visto ustedes su último artículo? 
■jYo no! 


—Pues tiene mucho salero* ¡Qué tipos! ¡Qué ocur¬ 
rencias! ¡Qué chistes! ¡Qué vis! 

—¡Señores.,., por Dios*,., me avergüenzan VV! 

—¿Y qué quiere decir vb, Conjuelito? 

— ¡Que sé yo! Girase como dicen en Andalucía* 

— ¡Ya, vamos, comprendido! 

—¡VV*, los escritores, amigo Juan, estarán siempre 
de buen humor! 

—¡Al lado de VV. no habrá nadie triste! 

—¡Siempre de broma! ¡Siempre diciendo ocur¬ 
rencias! 


Imprevisión 


—Voy A la feria, Maruja* 
Tráeme unas ligas de seda 


© Biblioteca Nacional de España 








CARAS 


CA R E T A S 


Pjrtfl el mezo, llega un carro 
y Á la Maruja atropella, 
pasando por sus rodillas 
las claveteadas ruedas. 

Cuando ve Ui niña al mozo 
que de la feria regresa, 
con lágrimas en los ojos 
le dice de esta manera: 

—St un poco adelanta el carro 
ó atrasa un poco la feria, 


te encargo también las piernas. 


R Bueno 


m. 


8 JJ|! ] W Debido á una repentina indispo- 
M l Á sicion del ^cronista Calibán, me veo 
¡fegj* ^ obligado á ocupar supuesto y los 
;)!{ W y'jjí lectores á soportarme, aunque bien 
/y" pueden consolarse, pensando que ya 

1 ¡j' . ,1 " no me sufrirán mas. 

¿If" ^luM Voy á hablarles á Vds, de teatros- 
Mucha atención, pues, porque ei 
tema es imporianley nuevo. 

Empiezo mi disertación... escrita. 
Ya sabrán Vds. que tenemos en 
el Politeama un terceto de fundones extraordinarias y 
de gala. 

Creo que no necesito explicar á Vds, lo que signi¬ 
fica un extraordinario. 

Bastará decirles que es algo asi como si las accio¬ 
nes de ía Compañía Nacional se pusieran á la par, 6 
como si el Sonador Freiré se declarase opositor al 
Gobierno. 

En cuanto ¡a las funciones de gala, creo que la de¬ 
finición mas exacta es esta: 

<¿$on de aquellas fundones en que se toca el him¬ 
no nacional y en que los espectadores están obliga¬ 
dos á sacarse el sombrero... si lo tienen puesto.& 

Hecho con doble explicación, agregaré que, en las 
tres funciones, cantarán respectivamente, el tenor 
Oxilia, el barítono Kaschmann, la Gini, la Condé y 
otros artistas de mérito. 

* 

En San Felipe les aficionados á la buena zarzuela 
tienen ocasión do llenar el gusto con la excelente 
compañía que allí trabaja. 

Hay en esa compañía artistas de reconocido mérito. 
El repertorio es variado y selecto* 

Ase se explica el éxito con que ha trabajado y sigue 
trabajando esa compañía* 

En el teatro Glbils se estrena h orquesta húngara, 
que viene precedida de fama universal, confirmada 
plenamente en ios conciertos que ha dado en la ciu¬ 
dad vecina y en los dos que Eleva dados aquí, 

Y no hablo de otros centros de diversión, porque 
calculo que con los señalados, tienen ustedes cómo 
y donde elegir. 

Y aquí termino la presente crónica, asegurando á 
ustedes que es la primera vez que me ocupó de tea¬ 
tros y de música. 

Para ser primerizo, no lo he hecho mal del todo* 

Así io creo, al menos* 

Si ustedes creen otra cosa, háganme el favor de re¬ 
servar su opinión. 

Hasta nuncal 


CoUBlN. 




Gu ¿uta lo 

Parlero huésped de mansión dorada, 

De nuestro amor testigo no esquivado, 

Lirio de plumas, grano de oro alado, 

Risueño trovador de lengua arpada; 

No importa que investigue tu mirada 
Del amor el momento más buscado, 

Ni que el beso escondido y regalado 
Publiques en tu música acordada* 

Atiende, observa, escucha, sé indiscreto, 
Haz que tu trino el tímpano taladre, 

Y cuanto has visto, canta noche y dia r 
Por nosotros no guardes el secreto, 
Cuéntase!o á tu p iare y á tu madre, 

Y, sí la tienes, cuéntalo á tu tia* 

D* Duque 




i 


||£ Con este título vamos 

á publicar desde el mí- 
y mero próximo, una bre- 

% ve, pero interesante re- 

/Li'V vista de modas. 

:W En ella hará Schütz de 

J * modisto, con la pluma, 

presentando los últimos 
7/ ' mm figurines que so reciban 

¥* JBá de París. 

/ Poli soné, scudóm- 

VvJV' 1 '’ £$r***t mo con que se firmará 

' ? una i n -teiigeiitü eokbo- 

• radora* cuyo concurso 

/ i ■ be m os ai Iq u i ri do pa ra es- 

vS/íSr V Jy)^ ta sección especial* explí- 

*' cará en fmse sencilla y 

en la elegante forma que 
es peculiar á sus escritos* el género y adornos 
con que deberán confeccionarse los trajes re¬ 
presentados en los figurines* 

Como el título de Ja sección lo indica, no se 
ocupará más que délas modas femeninas. 

A los hombres, es í n vi ti l estimularles para que 
se hagan ropa á la moda, porque en seguida la 
empeñan. 

La mejor sección para ellos, sería una que 
indicase los establecimientos de crédito que 
dan dinero sobre sueldos* 

Es cuanto tenemos que decir por hoy en esta 
sección* 

No dirán nuestras lectoras que somos indife¬ 
rentes á la galantería que nos dispensan leyen¬ 
do nuestro semanario. 


a, wms¡Esm\ 

Q*Wk í* ¿Si 







Se anuncia que Mister OUvet\ repre- *1 

sentante de la casa Baring Brothers, 
ha embarcado en el vapor Herelms con destino 
k este puerto, 

Hevelím fué un gran astrónomo inglés y 
puede que. á intento, haya elegido mister Qli- 
v e r el vap o r d e eso nomh re p a ra a u re lid e r algo 
de astronomía y estudiar bien nuestros hori¬ 
zontes. 

Solo falta que, por contagio, nos pase á noso¬ 
tros sus aficiones astronómicas y nos deje 
mirando las estrellas. 

Por de pronto, saludemos la llegada de Mis¬ 
ter Oli ver, con esta canción: 

Ni contigo ?ii sin U r 
mis males timen remedio, 
contigo, por lo que cobras, 
sin tí, por que no hay dinero. 

En la Plaza Constitución se abrió anoche un 
establecimiento con el nombre de Café Latino. 

¿Será una protesta contra el proyecto de Me¬ 
llan Líifmun 

Si lo es, mas propio sería llamar á ese esta¬ 
blecí m i en to Café-A n ti-melkm4üfln úrico * 

Lo que no impediría que la infusión del Mo¬ 
ka tuviese olor de cafó y olor dé santidad, que 
es 1 o que se pix>ponen, por lo visto, 1 os duenes 
del establecí miento* 

Está sana y contenta Basilisa 
po rque toiu a infusión de h 1et La- luisa , 
y está gorda y robusta Filomena 
porque toma infusión de hierba-buena* 

Esto es prueba patente 

de que á veces, la hierba es conveniente. 

En la semana próxima se pondrá á la venta 
Cobre Viejo colección de artículos de nuestro 
buen amigo y colaborador Samuel Blixthi. 

O o n de ci r q u o p a ra no so tí -o s q u i si é jan i os el 
talento que revela en Cobre Viejo su autor, está 
hecha nuestra recomendación. 

Cuanto á la parte tipográfica, puede ser¬ 
vir de modelo en el arte. Es un nuevo título 
para la fama que gozan los tal teres de Vazquez 
Cores, Do rn al eche y Beyes* 

Y á propósito de Bfixén ¿que los ha parecido 
el segundo capítulo de Por seguir á un galgol 

¿Verdad que sí no fuera hecho con tinta se 
le comerían? 


Mañana cumple tres años de existencia el 
Banco Nacional. 

¡Mala centella caíga sobre sus billetes! 

Reñían en la oficina 
dos escribientes pelambres 
y el jefe, buena persona, 
p pí >c u ra ba a pací g u a rl es. 

—¡Usté es un bruto do marca! 

—¿Yo bruto? ¡Si aqui no hay nadie 
mas bruto que usted! 

—Silencio'— 

gritó el jefe adelantándose* 

—¡Tengan ustedes en cuenta, 
señores, que estoy delante! 

Ya sabrán ustedes que Tamagno no canta 
esto año en Montevideo. 

¡Ante ciertas desgracias, so comprende el 
suicidio! 

i 

Esta semana han entrado en turno de falsi¬ 
ficación las libras esterlinas. 

Ya era hora de que los falsificadores volvie¬ 
ran por su dignidad: por que eso de falsificar 
títulos de la Ctímpañia Nacional y Billetes del 
Banco, francamente, era un deshonor para la 
industria. 

Desde el día L° de Setiembre, las empresas 
de trenes, cobrarán á oro el precio de los pa¬ 
sajes. 

La verdad es que cobrando, á papel, como 
hasta ahora lo han hecho, le salían muy bara¬ 
tos los descarrilamientos al pasagero* 

¡Vamos en camino de reconciliamos con las 
empresas do trenes! 

* 

A n to! i ii Mato r ran go* a n dab a asto s d í as mu y 
preocupado buscando un cuarto bajo a propó¬ 
sito para instalar en ól un almacén de quinca¬ 
llería. 

Por suerte, tropezó con un amigo que está 
siempre al corriente de esas cosas, 

—Hombre, vi enes coiiicTám 1 ]o al dedo* “¿Sabes 
algo de un bajo bueno? 

—Ya lo creo. 

—¿C u. á nías pi ezas ti en e? 

—¡Caracoles! 

—Caracoles, no; piezas* Lo necesito para al¬ 
macén . 

—¡Ah! ¡Yo creí que buscabas á Arimondi! 

* 

L1 a in a tú os A u s tedes l a aten ci o n sob re 1 a pr i- 
mera parte de nuestro Zig-zag. 

Las conviene mucho saber lo que en ella se 
dice. 

Y á nosotros, cobrarlo. 



.... — -oArN- -y 

. VvlY* * .t 





M. c,— Colonia—EI j uéves se remitieron los números 
pedidos. Por i a crónica que aparece en este, verá que 
las suscriciones de Agosto y Jas que se llagan en io su¬ 
cesivo se pagarán en'moneda cristiana, ó sea en oro, 

J. 11,—Tira y -Hentos—í>e le anoté como suscritos por 
el tiempo que ha pedido. Cun su carta recibimos el 
dinero, es decir, esos papeles que han dado en decir 
que son dinero* Prepare oro para otra voz. 

F, H —san Gregorio—Recibido su giro postai y co¬ 
brado, por mas senas, en previsíoii de un a muerte re¬ 
pentina. Llamo su atención sobre lo que le digo á M, C. 
de ía Colonia* „ . . . 

v N,—Porongos—Mande Los cinco numeros, Pjda 
mas si quiere que so la ariov-e en os ta. administración. 

M. l¡ . —Paysaníiú —■ Se sirvió el pedido sin eE primer 
número porque bu y que reimprimirle. Fíjese en i a clase 

de moneda que hemos pecado admitir. El papel ensu¬ 
ciaba mucho las manos* 

p. y. m*—S an Salvador*—Le agregamos A la familia* 
ílas le prevengo, séüor, 
que si no me hace el favor 
de pagar como se advierte 
en la respuesta anterior, 
no me salva de la muerte 
ni el mismo San Salvador, 

A.—Montevideo—Me tiene V, toco con su máquina 
de Jiacer i abones. .Quiere V* dejarse de,.. * enjabonar? 

Sátiro—Alón te video—En el número próximo publica¬ 
ré su fU 1 lí culi lo, ;No le parece que so podía suprimir la 
dedicatoria- Yo creo que sí. 

Parlancliín—Montevideo—¿T)ónde está el chiste? Me 
precio de tener buena vista, y le aseguro que, por más 
que lie mirado y remirado, hasta por los rincones det so¬ 
bre. no le lie visto. ¡Por JYios, esas cosas no se man dan l 

san clin P a nz a—Mo nte v í d eo— 

«Quisiera morir me 

por no sufrir, ¡oh. Encarnación! tus desdenes» 

Francamente, si ha de vivir V. para hacer estos ver¬ 
sos, más vale que se lo llsvn Dios d¡e una vez* 

ESPECTÁCULOS PARA HOY 

muevo POLI TE ama—(C ompañía de ópera italiana}— 
LUCIA m LAMMKRMOOR, 

SAM FELIPE—{Compañía de zarzuela española)—EL 
i AN1LLO DE HTERHO. LA GRAiN VÍA, _ 

GtBlLS—Gran concierto ñor La ORqUBSTA HUNGARA, 
1 bajo la dirección de Ktss Janes!, 


© Biblioteca Nacional de España 







íTsftófc-^isi'^iS ii msá 


: $mmmmmMúHBBms¡BBñ-. 


Ijte'fwwjáfoy 


SARANDÍ 347 


Hace calzado & medida, 
á unos precio s m uy barato a, 
y es la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
eo botines y zapatos. 


Para hacer tur buen regalo 
véte á SJenra sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


Si te dice nn bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
le puedes decir, lector, 
que se lo cuente á su abuela 


Su martillo ha demostrado 
que, de todos los que hay, 
es el mas afortunado, 

E nes con él ha rematado 
i mitad del Uruguay. 


Fotografía Inglesa 


Peluquería 

13 oe juuo múm. 5 
Nadie íl pelar le aventaja, 
y afeitando es tan artista, 
que at filo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Uruguay (78 | p 

Es un médico especial, f 
de quien diría cualquiera J 

3 ue ha encontrado la manera 
e hacer al hombre inmortal. 


Rincón ¡78 

Fotografía especial, 
en que se cópía á la gente, 
tan perfectíd mam ente, 
que parece natural. 


Zahala 154 

Llevó el martillo á Maesa, 
en campana provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso. 


Empresa da Encomiendas 

cedrito 207 

La Empresa que te presento 
te ruego, lector, que atiendas, 
porque hace Las encomiendas 
con la rapidez del viento. 


Misiones ,118 

Enteña el piano tan bien 
y la música tan pronto, 
que en tres meses almas tonto, 
le convierte en Rubístén , 


25 df Mayo 370 

Pasteles y confitura 
y dulces de ios mejores; 
en esta casa, señores, 
es todo vida y dulzura. 


Convencían 267 

Con poco que quiera usté, 
desalojar el bolsillo. 

Be ük fácilmente el brillo 
de no caminar & pié. 


25 de Mayo 290 

Reflejan con tanto brío, 
y lanzan tan buena luz, 
que trastornan el sentía, 
como dijo un andaluz. 


Hincón 28G 

Las hago tan españolas, 
y con tan buenas maderas, 
que acompañan ellas solas 
para cantar j^eterceíw. 


Treinta y Tres 216 

El que rije La industrial 
ee, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


Jhicuy 267 

Remata Indistintamente, 
todo lo que el gremio abraza, 

Í >ero muy especialmente, 
os animales de raza. 


Asunción ( Aguada > 

Me comprometo á probar 
que mejor que esta cerveza 
no la ha tomado Su Alteza, 
el Príncipe de Bísvíar. 


Bacacay 7 

Se pueden lograr tres ílnei 
en esta casa, lector: 
beber bien, fumar mejor* 
y lustrarse ios botines. 


DantIslas Húrte-amerfcanot 

cámaras 163 

Gracias k loe especiales 
estudios de Prinee é HilL 
pueden comer mas de mil* 
con sus dientes naturales. 


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